La complicada situación legal de México con Oro Negro
México se encuentra en un punto crítico ante la posibilidad de un pago de 270 millones de dólares tras la anulación de un laudo arbitral de 2024 por un tribunal canadiense. Este fallo reabre un caso que involucra a Oro Negro, un proveedor mexicano de servicios petroleros, y a Pemex, la empresa estatal de petróleo. La disputa gira en torno a presuntas violaciones a las reglas del TLCAN, el acuerdo comercial que precedió al actual T-MEC.
Reapertura del caso
La reciente decisión del tribunal canadiense revirtió el cierre del caso que había ocurrido en agosto de 2024. En esa ocasión, un tribunal arbitral había dado la razón a México, al afirmar que no tenía competencia para conocer el asunto debido a la nacionalidad mexicana de los demandantes y su conexión con el país.
Detalles del fallo
Según informes de Global Arbitration Review, el tribunal canadiense determinó que “el tribunal de arbitraje se negó erróneamente a ejercer su jurisdicción y el árbitro chileno Andrés Jana no reveló un posible conflicto por su trabajo de asesoramiento.” Además, el tribunal ordenó a México cubrir 100,000 dólares en costos legales en un plazo de 30 días.
Impacto en los inversionistas internacionales
Como consecuencia de este fallo, los inversionistas internacionales vinculados a Oro Negro han reavivado su ofensiva legal contra México, llevando el caso de nuevo a la fase de análisis sustantivo, lo que podría resultar en un fallo sobre el fondo del asunto, no solo sobre cuestiones de jurisdicción.
Aunque este desarrollo no supone una condena específica para México, alarga un litigio de alto perfil que mantiene bajo la lupa la relación entre los inversionistas privados y el sector energético estatal mexicano. Esto es especialmente relevante en disputas relacionadas con contratos con Pemex.
Las preocupaciones por el posible pago
Si la resolución final resulta desfavorable para México, su tesorería podría enfrentar un pago potencial de 270 millones de dólares. La disputa tiene sus raíces en la relación contractual entre Oro Negro y Pemex entre 2013 y 2017, periodo durante el cual Oro Negro alquiló cinco plataformas petroleras.
Las acusaciones contra Pemex
Los demandantes iniciaron su demanda en 2017, alegando que Pemex manipuló las tarifas pactadas en 2015, induciendo a Oro Negro a aceptar tasas de alquiler reducidas y terminando contratos existentes de manera prematura. Las acusaciones incluían incumplimiento de contrato y trato preferencial a los competidores.
Este conflicto condujo a la quiebra de Oro Negro, marcando uno de los litigios energéticos más significativos bajo el TLCAN.
Un panorama complicado
El caso evolucionó hasta convertirse en un litigio de inversionista contra estado bajo el Capítulo 11 del TLCAN, ya que los inversionistas alegaron que México infringió sus obligaciones de trato justo y equitativo, así como de expropiación.
En 2019, el Wall Street Journal reportó que la empresa de investigación privada israelí Black Cube grabó secretamente a altos funcionarios de Pemex describiendo un sistema de sobornos y corrupción en la empresa estatal en 2017. Estas grabaciones, que fueron presentadas como evidencia por Oro Negro, sostienen que Pemex llevó intencionadamente a la quiebra a la empresa debido a su negativa a pagar sobornos. México, por su parte, argumentó que las grabaciones carecían de valor probatorio y fueron obtenidas de manera ilegal.
Conclusión
La situación legal de México respecto a Oro Negro sigue enredada en complicaciones que podrían tener repercusiones significativas. Este caso resalta las frágiles relaciones entre el sector privado y las operaciones estatales en el ámbito energético del país, además de las tensiones que aún persisten desde la era del TLCAN.
- México enfrenta la posibilidad de un pago de 270 millones de dólares tras un fallo canadiense.
- Oro Negro reabre su litigio contra Pemex tras la anulación del laudo arbitral de 2024.
- Las acusaciones incluyen manipulación de tarifas y trato preferencial en el sector energético.
- La relación entre inversionistas privados y el sector estatal sigue bajo revisión crítica.

