La Relación Estratégica entre México y el Crecimiento de Estados Unidos
Han pasado diez semanas consecutivas reflexionando sobre el papel fundamental y estratégico que desempeña México en el crecimiento y desarrollo de Estados Unidos. Desde el inicio de este análisis, no tenía dudas sobre esta conclusión. Sin embargo, a medida que profundizaba en cada tema, mi convicción se fortalecía: uno de los activos estratégicos más subestimados que tiene Estados Unidos hoy en día es México.
Marco Político y Prioridades
Comencé esta serie observando el marco político y las prioridades que están moldeando la realidad estadounidense actualmente.
Despojándome del ruido, identifiqué cuatro guardrails: la necesidad de desvincularse de China, la reindustrialización de la economía, pasar de un comercio libre a un comercio gestionado (o “justo”) y tratar la política económica como una política de seguridad nacional. Lo que quedó inmediatamente claro es que cada uno de estos pilares tiene un componente mexicano que puede acelerar —y mitigar riesgos— el camino hacia adelante de los Estados Unidos.
Desvinculación de China
El desafío no es solo reducir la dependencia; implica hacerlo sin romper cadenas de suministro ni desacelerar el crecimiento. México ofrece la única respuesta realista a gran escala: proximidad, integración, confianza y capacidad. Competir juntos en América del Norte es mucho más efectivo que hacerlo en solitario.
Reindustrialización
La reindustrialización cuenta una historia similar. Estados Unidos necesita fábricas, trabajadores y velocidad. México aporta una fuerza laboral joven, décadas de experiencia en manufactura y una integración fluida con los sistemas de producción estadounidenses. Esto no es subcontratación: es coproducción, lo que representa la diferencia entre el deseo y la ejecución.
Comercio Justo
La relación comercial entre Estados Unidos y México demuestra que no todos los déficits son iguales. Cuando se mide en valor agregado en lugar de flujos brutos, lo que parece un desfase se transforma en interdependencia. México no solo vende a Estados Unidos; también compra, ensambla junto a él y exporta conjuntamente al mundo. Este es un comercio gestionado que realmente funciona.
Seguridad Nacional
En cuanto a la seguridad nacional, áreas como energía, inteligencia artificial, automóviles, agricultura y servicios digitales comparten una misma realidad: la resiliencia depende ahora de sistemas regionales. México ancla las exportaciones energéticas de Estados Unidos, permite la infraestructura de hardware y datos para IA, estabiliza cadenas de suministro alimentarias, sostiene la competitividad automotriz y absorbe una creciente parte de las exportaciones de servicios de EE.UU. Hoy en día, la seguridad no significa aislamiento —sino integración confiable.
Demografía y Futuro
A lo largo de las demografías, la lógica se repite. Estados Unidos está envejeciendo, mientras que México es más joven. El primero necesita trabajadores, consumidores y crecimiento, y México se convierte en un mercado vecino más grande y rico. Trece millones de personas sacadas de la pobreza en seis años no es solo un logro social —es una señal de demanda futura para bienes y servicios estadounidenses.
La energía nos enseñó que México no es una vulnerabilidad para Estados Unidos, sino una válvula de presión y un canal de crecimiento. La agricultura nos recordó que la seguridad alimentaria es regional, estacional y dependiente del clima. El comercio de servicios reveló una verdad más silenciosa: Estados Unidos tiene un superávit con México en sectores que definen economías avanzadas —educación, finanzas, digital, logística y turismo.
La industria automotriz dejó claro este punto de manera más aguda. En un mundo de demanda estancada y competencia china agresiva, América del Norte debe competir unida —o perder por separado.
Conclusiones y Retos
Visto en su conjunto, la conclusión es difícil de ignorar. México no es una historia secundaria para el crecimiento de Estados Unidos. No es una conveniencia a corto plazo ni un problema a gestionar. México es un habilitador estratégico de la competitividad, resiliencia y prosperidad a largo plazo de Estados Unidos.
A pesar de lo anterior, esto no significa que México no enfrente desafíos serios —todo lo contrario. El crimen organizado es un problema real y urgente. México es también la parada final para millones de migrantes que huyen de condiciones incluso peores más al sur, una realidad geográfica que puede verse como una carga o como un activo estratégico para Estados Unidos.
Mi opinión es sencilla: este no es un tema para externalizar o ignorar, sino para abordar en estrecha coordinación. Hay otros desafíos, por supuesto. Pero eso nos lleva a la única pregunta que realmente importa: ¿qué vamos a hacer al respecto?
México no va a desaparecer. Estados Unidos tampoco. Y, nos guste o no, esta asociación no es opcional —es estructural. No solo somos vecinos; somos compañeros de casa. Vivimos en la misma casa y, si vamos a compartirla, es mejor que trabajemos juntos para hacer de ella la mejor del barrio.
Notas Personales
Hace diez semanas, abrí este espacio simplemente para compartir mis pensamientos en lugar de guardarlos solo para mí. En ese entonces, contaba con cero lectores. Termino esta décima semana con 100 suscriptores y más de 2,500 lectores. Realmente quiero agradecer a todos los que compartieron estos textos, enviaron una nota amable, dejaron un comentario o simplemente dieron un “me gusta”. Significa más de lo que saben.
Finalmente, estoy escribiendo esta última pieza desde una habitación de hospital, mirando a mi hijo recién nacido. Creo que es momento de pausar la escritura y disfrutar plenamente de esta experiencia única e inolvidable. Pero no se preocupen… volveré. ¡Viva América del Norte!
Conclusión
La relación entre México y Estados Unidos es esencial para el crecimiento y desarrollo continuo de ambos países. Juntos, pueden enfrentar desafíos y construir un futuro próspero.
- México es un socio estratégico para el crecimiento de Estados Unidos.
- Las relaciones comerciales generan interdependencia y beneficios mutuos.
- Abordar los desafíos de manera coordinada es crucial.
- La colaboración entre ambas naciones fortalecerá la resiliencia económica.

