Opinión: ¿Cómo podría ser una utopía regional? Parte 2

Opinión: ¿Cómo podría ser una utopía regional? Parte 2

La Competencia Global por la Dominancia Industrial

La lucha por la dominancia industrial a nivel mundial ya no se centra solamente en empresas o países; ahora, gira en torno a los sistemas de producción continentales. En las últimas dos décadas, China ha construido el ecosistema de manufactura más extenso de la historia moderna. Hace veinte años, Estados Unidos representaba más del doble de la cuota de producción industrial global de China. Hoy en día, China reclama aproximadamente el 30 por ciento, el doble de la participación estadounidense.

La Importancia de la Escala

La escala habla mucho de esta historia. China ha instalado casi dos mil millones de metros cuadrados de espacio industrial, que constituyen la columna vertebral logística de su poderoso aparato manufacturero. En comparación, el mercado inmobiliario industrial total de México es de aproximadamente 100 millones de metros cuadrados. Si México construyera una capacidad equivalente al cinco por ciento del espacio de almacenes en las principales ciudades manufactureras de China, su huella industrial se duplicaría.

Inversión Extranjera Directa y Su Impacto

Durante los últimos treinta años, toda Inversión Extranjera Directa (IED) en China tuvo que estar anclada en la contratación de proveedores y trabajadores locales, así como en la colaboración con una empresa china para producir, entre muchas otras obligaciones, con un profundo involucramiento del gobierno chino. Esto no implica que América del Norte deba imitar a China, sino que puede aprender de su modelo. Para poder competir con el bloque integrado de Asia, la región necesita una estrategia deliberada que coloque a las pequeñas y medianas empresas (PYMES) en el centro como motor de prosperidad generalizada.

Beneficios del USMCA

Cuando pensamos en quiénes obtienen mayores beneficios del T-MEC, muchas personas apuntan primero a México, luego a Canadá, y a veces dudan sobre Estados Unidos. Sin embargo, debemos profundizar en esas cifras para ser más precisos. Un gran beneficiario del T-MEC, que no se discute lo suficiente, son las PYMES estadounidenses. No se trata de las grandes empresas públicas de Wall Street, sino del agricultor de Iowa y Nebraska, del fabricante de Ohio y Michigan, y del taller de maquinaria familiar en Texas y California. Permítanme explicar por qué.

México y Canadá son los principales destinos para el valor de exportación de las PYMES estadounidenses, superando a cualquier otro mercado. En los últimos años, las PYMES han enviado aproximadamente entre 90 y 110 mil millones de dólares a México anualmente (40-45% del total de exportaciones estadounidenses allí) y entre 80 y 100 mil millones a Canadá (35-40% del total). La proximidad reduce costos, las reglas del T-MEC premian el contenido regional y las cadenas de suministro están tan entrelazadas que las firmas más pequeñas pueden integrarse fácilmente, enviando partes a Monterrey o produciendo en Toronto sin las complicaciones del transporte transoceánico. Comparadas con competidores europeos o asiáticos, estas asociaciones cercanas le dan a las PYMES estadounidenses una ventaja decisiva: barreras más bajas, tiempos de respuesta más rápidos y una confiabilidad que competidores lejanos no pueden igualar. Estas exportaciones mantienen productivos los campos del medio oeste, las fábricas del Rust Belt activas y los cheques de pago en los pequeños pueblos estables, sustentando empleos de clase media que a menudo son pasados por alto por las grandes multinacionales.

Desafíos para las PYMES

No obstante, este éxito de las PYMES es desigual. La IED en México se concentra en el norte y en el Bajío, dejando al sur-sureste, una región rica en agricultura y potencial no explotado, en gran medida marginada. En Estados Unidos, el renacimiento del Rust Belt a menudo se centra en OEMs de gran notoriedad, ignorando las redes de proveedores que podrían revitalizar comunidades más pequeñas. Para construir una verdadera utopía regional, necesitamos políticas que integren a las PYMES en todas partes, asegurando que ninguna parte de América del Norte se quede atrás.

Nuevas Estrategias para el Futuro

El T-MEC reconoció esta realidad: el Capítulo 25, dedicado específicamente a las PYMES, fue diseñado para ayudar a las pequeñas empresas a acceder a las oportunidades generadas por el comercio regional. Sin embargo, la próxima fase de la integración norteamericana debería ir más allá. Las PYMES no solo deberían beneficiarse de manera indirecta de la integración; deberían convertirse en un pilar central de la estrategia industrial de la región. Propongo varios pasos prácticos que podrían mover a América del Norte hacia una plataforma de producción impulsada por PYMES.

  • Desarrollo de ecosistemas de proveedores: Los clústeres industriales y las organizaciones comerciales deberían incorporar activamente a las PYMES en sus cadenas de suministro.
  • Movilidad de talento y desarrollo de la fuerza laboral: Sistemas de certificación regionales y programas de movilidad pueden ayudar a cubrir las brechas laborales.
  • Integración digital de cadenas de suministro: La digitalización estandarizada de las carteras de suministro de las PYMES puede facilitar su conexión con grandes compradores.
  • Acceso a inversiones de capital: Los bancos de desarrollo deben aumentar las inversiones de riesgo para facilitar el acceso de las PYMES.

Es esencial que estos pasos se tomen con seriedad. La sobrevivencia de las PYMES depende de ello, y el éxito regional también. Cuando los fabricantes mexicanos crecen, compran maquinaria estadounidense. Cuando las exportaciones agrícolas de EE. UU. aumentan, los sectores logísticos y procesadores mexicanos también se expanden. No hubo dominancia de China gracias a unos pocos gigantes; construyó una densa red de proveedores, parques y clústeres.

No tengo dudas de que fortalecer a las millones de PYMES en EE. UU. y México será el paso más decisivo para transformar la integración en prosperidad duradera.

Conclusión

En resumen, la clave para una integración exitosa en América del Norte radica en empoderar y desarrollar a las pequeñas y medianas empresas. La creación de un entorno propicio para el crecimiento de estas empresas beneficiará a toda la región y fomentará una prosperidad compartida.

Resumen de Puntos Clave

  • La escala de producción de China supera a la de Estados Unidos, reflejando un ecosistema manufacturero robusto.
  • Las PYMES estadounidenses son beneficiarias clave del T-MEC y juegan un papel esencial en el comercio regional.
  • La IED en México debe expandirse más allá de las regiones del norte para incluir áreas con potencial no explotado.
  • Las políticas deben centrarse en integrar y desarrollar las PYMES a nivel regional, asegurando crecimiento y sostenibilidad para todos.