Reflexiones sobre Inteligencia Artificial en el Derecho
Recientemente, asistí al estreno de la película “Sin Piedad” con mi hija, quien se encuentra en su camino para convertirse en abogada. Al salir, nuestra conversación no se centró en si la inteligencia artificial podría o no reemplazar a un juez, sino en un tema todavía más relevante: cómo se construye la verdad en un proceso judicial, cómo se maneja la información y la importancia creciente de la cadena de custodia digital en el debido proceso.
La trama y su trasfondo jurídico
La película plantea una inquietante premisa jurídica: en un futuro próximo, los juicios penales son decididos por una jueza de inteligencia artificial. Este sistema analiza una gran cantidad de información, cruza datos y emite veredictos basados en las pruebas disponibles. El verdadero problema no se origina de un mal razonamiento por parte de la inteligencia artificial, sino de la ausencia de información crucial que nunca llegó al sistema; en este caso, la prueba que podría haber demostrado la inocencia del acusado fue excluida desde el inicio.
Desde una perspectiva jurídica, este problema es más sobre procesos y pruebas que sobre tecnología.
El impacto de la prueba digital
En la actualidad, una porción significativa de los casos judiciales se basa en pruebas digitales y electrónicas: desde videos y fotografías hasta registros de llamadas y mensajes de diversas plataformas. Esta evolución ha transformado el ámbito del derecho probatorio y ha elevado la responsabilidad del abogado a nuevas alturas.
La pregunta crítica ya no es simplemente “¿Qué sucedió?”, sino “¿Cómo se generó la prueba?”, “¿De dónde proviene?” y “¿Cómo se puede verificar su autenticidad?”.
Distinguiendo entre formatos de prueba
Es fundamental establecer una distinción clara entre la fuente original de la prueba y su representación digital. La base de datos, el dispositivo o el servidor de origen constituyen la fuente. En cambio, una imagen o un archivo aislado son solo representaciones. Por lo tanto, los “pantallazos” de conversaciones, sin un análisis técnico y sin metadatos que respalden su origen y autenticidad, son evidencias limitadas y fácilmente desafiables.
La cadena de custodia digital
Surge así el concepto clave de la cadena de custodia digital, que se ha adaptado de la noción tradicional vinculada a objetos físicos. Su función sigue siendo la misma: garantizar que la prueba permanezca intacta desde su obtención hasta su valoración por la autoridad competente. Si no se puede explicar quién obtuvo un archivo, bajo qué condiciones, o cómo se mantuvo, la prueba pierde credibilidad y puede ser desestimada.
El rol de la inteligencia artificial
Estos cambios se entrelazan con la llegada de la inteligencia artificial, que debe ser analizada con objetividad. Las herramientas de IA de hoy están diseñadas con controles y limitaciones para prevenir usos indebidos. La inteligencia artificial carece de voluntad o intención; el peligro reside en las acciones de quienes la emplean de forma fraudulenta para falsificar pruebas.
Esto lleva a los abogados a un nuevo nivel de exigencia. No solo es necesario presentar pruebas; ahora es crucial saber cómo analizarlas, defenderlas y, cuando sea necesario, desmantelar técnicamente las que son falsas. La tecnología no reemplaza el razonamiento jurídico, lo eleva a un nivel superior.
Inteligencia artificial como herramienta
Desde una perspectiva práctica, la inteligencia artificial se presenta como una herramienta útil que facilita la organización de información, identificación de patrones y comparación de criterios. No obstante, no puede investigar hechos, evaluar pruebas según las reglas del proceso o construir teorías del caso; esas siguen siendo funciones humanas.
Esta ha sido la reflexión que compartí con mi hija: la inteligencia artificial no sustituye a los abogados, sino que establece un estándar de preparación profesional aún más alto.
El abogado como líder del proceso
El abogado continúa siendo quien guía el proceso; decide qué hechos son relevantes, qué pruebas son válidas y bajo qué criterios deben ser evaluadas. La tecnología ejecuta tareas, pero no toma decisiones. Sin una sólida formación jurídica, conocimiento del derecho probatorio y ética profesional, la inteligencia artificial apenas acelera errores, sin acercar la justicia.
“Sin Piedad” no es un rechazo a la tecnología, sino una firme advertencia: el futuro del derecho radica en entender que la cadena de custodia digital, la gestión de la información y la responsabilidad del abogado son los pilares esenciales de una tutela judicial efectiva.
El Subestimado Arte del Prompt Jurídico
Un error común al utilizar inteligencia artificial en el ámbito del derecho es creer que simplemente “pedir” un resultado es suficiente. Un prompt efectivo se asemeja más a un planteamiento jurídico profundo que a una simple consulta.
La inteligencia artificial trabaja exclusivamente con la información proporcionada y bajo los parámetros definidos; no puede discernir qué es jurídicamente relevante sin la guía del abogado.
Elementos de un buen prompt
- El contexto del caso: Describir la materia, el tipo de asunto y el problema jurídico central.
- Los hechos relevantes: Incluir solo lo que tiene importancia jurídica.
- Las fuentes de información: Indicar dónde debe buscar: leyes, criterios judiciales, precedentes, dictámenes periciales o documentos técnicos.
- El objetivo del análisis: Definir qué se busca obtener: detectar vicios, analizar una prueba digital o desarrollar una estrategia legal.
Cuando el abogado se preocupa por estructurar correctamente el trabajo previo, la inteligencia artificial se convierte en una herramienta precisa. De lo contrario, los resultados serán incompletos o erróneos.
Por eso, el uso responsable de la inteligencia artificial en el derecho comienza no con la tecnología en sí, sino con el conocimiento del abogado.
En resumen, la inteligencia artificial no razona jurídicamente; el abogado sí.
Conclusión
La interacción entre la inteligencia artificial y el derecho plantea nuevos desafíos que exigen un mayor conocimiento y responsabilidad por parte de los abogados. La capacidad para manejar pruebas digitales, garantizar una adecuada cadena de custodia y discernir la validez de la evidencia son habilidades críticas en el entorno legal contemporáneo.
Conclusiones Clave
- La inteligencia artificial no reemplaza al abogado, sino que eleva los estándares de su preparación.
- La cadena de custodia digital es esencial para la validez de las pruebas.
- Un buen uso de la inteligencia artificial depende del conocimiento y la pericia del abogado.
- La tecnología ejecuta, pero el abogado toma decisiones informadas.

